EFE.- La contracultura de la rebeldía, el exceso, el desenfado y el desaliño del heavy metal, que este sábado celebra su día internacional, ha llegado después de decenios al inesperado territorio que parece serle totalmente opuesto: la moda.
Tachuelas, cuero negro, botas militares, cadenas, camisetas de bandas o maquillaje oscuro forman actualmente parte de un lenguaje estético que se reinterpreta constantemente y llega hasta las pasarelas y la elegancia.
La influencia del género musical en la moda se evidencia en colecciones de firmas como Balmain, Balenciaga, Givenchy o Vetements, que han incorporado códigos visuales tradicionalmente asociados al imaginario metalero.
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El género surgió a finales de los años 60 en ciudades industriales del Reino Unido y los Estados Unidos en un contexto atravesado por la crisis industrial y el desempleo juvenil, que contribuyeron a construir una identidad desafiante y contracultural.
Se considera que la banda pionera del género, una evolución más dura y oscura del rock, Black Sabbath —cuyo cantante Ozzy Osbourne murió recientemente—, se formó en 1968, más o menos al mismo tiempo que Led Zeppelin y Deep Purple.
Variedad de corrientes
Con el paso del tiempo, el heavy metal se diversificó en múltiples corrientes: el glam metal (a veces llamado hair metal o pop metal), como el de Mötley Crüe o Quiet Riot; el thrash metal, como Metallica o Slayer; el death metal como Death o Cannibal Corpse, y el black metal estilo Venom o Mayhem.
El negro se convirtió en uniforme no oficial de una escena donde cuero, cadenas, botas y tachuelas funcionaban como símbolos de resistencia y pertenencia. Una identidad visual que trascendió los conciertos para terminar influyendo en diseñadores, fotógrafos y marcas de lujo.
La figura de Judas Priest y su vocalista, Rob Halford, fueronn decisivas para popularizó el cuero negro y los accesorios metálicos inspirados en la estética motera y sadomasoquista, elementos que posteriormente pasarían al vocabulario visual de la moda actual.
Así, lo que nació como uniforme contracultural terminó convirtiéndose en tendencia global que terminó por incorporar incluso a las bandas de punk, como Ramones y The Sex Pistols, que procuraron mantener el espíritu rebelde, excesivo y contracultural, y que se oponian a las derivaciones del heavy metal.
Un lugar en el mundo de la moda
"El heavy metal ha encontrado un nuevo hogar en el mundo de la moda", señala la revista cultural Dazed al analizar cómo firmas de lujo comenzaron a apropiarse de tipografías, iconografía y códigos visuales propios del género.
Uno de los ejemplos más claros fue Demna Gvasalia, creador de Vetements y actual responsable creativo de Gucci, que convirtió las referencias metaleras en parte de su discurso estético.
Sudaderas con tipografías inspiradas en grupos de trash metal, prendas negras sobredimensionadas y botas de inspiración industrial ayudaron a consolidar esa estética en el mercado del lujo.
También Riccardo Tisci exploró esa influencia durante su etapa en Givenchy. En una de sus colecciones masculinas más comentadas, el diseñador se inspiró en la escena heavy de Botsuana, incorporando cuero, flecos, anillos metálicos y referencias al imaginario rockero africano.
Por su parte, Olivier Rousteing llevó a Balmain una estética cercana al glam metal de los años 80, con siluetas agresivas, tachuelas, brillos y hombros marcados. Una de sus colecciones fue definida por la prensa especializada como un homenaje a las groupies del metal ochentero.
La influencia del heavy metal también se percibe en el fenómeno de las camisetas de bandas convertidas en objeto de lujo. Logotipos de grupos como Metallica, Slayer o Motörhead han aparecido en colecciones de moda urbana y alta gama, muchas veces desligados del contexto musical original.
Pero todo esto ha generado críticas entre parte de la comunidad heavy, que considera que la industria de la moda ha "domesticado" una estética nacida precisamente para desafiar normas sociales y comerciales.
En cualquier caso, la influencia resulta innegable. Y más de medio siglo después de su nacimiento, el heavy metal continúa demostrando que no solo cambió la música: también redefinió la manera de vestir la rebeldía.