EFE.- Al recibir el III Premio Internacional Joan Margarit de Poesía de manos del rey de España, Felipe VI, la escritora canadiense Margaret Atwood comentó que "en tiempos sombríos", la poesía representa lo que más se necesita: "la propia esperanza".
Este miércoles, en la Universidad Victoria de Toronto, 18 años después de haberle entregado el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, Felipe VI se reencontró con Atwood para darle otro galardón, y le expresó su deseo de que lo reciba "como una muestra de gratitud por enseñarnos a leer mejor, a leer nuestro tiempo, a leer nuestras sociedades y a leernos a nosotros mismos".
Felipe VI, quien realiza un viaje oficial de tres días a Canadá, explicó que para muchos lectores de habla hispana, el primer encuentro con este "inmenso" país llegó a través de su literatura y, en particular, mediante la obra —novelas, poemas, relatos y ensayos— de Margaret Atwood.
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"Una brillante novelista, intelectual comprometida, amante y profesora de la naturaleza, artista de la repostería, lectora de cartas y manos, astróloga y —por supuesto— poeta… Un alma que refleja la de todo un país. Porque sólo Canadá podría haber producido una personalidad tan multifacética", dijo el monarca español.
El rey se refirió también al lúcido sentido del humor de Margaret Atwood, quien ha sido testigo "de lo mejor y lo peor" y ha escrito sobre los "peligros de futuros distópicos", situaciones que confió en que no lleguen.
"Poesía en tiempos duros"
Atwood, en su discurso al recibir el premio, agradeció a su vez a Felipe VI haber venido a Canadá en "un tiempo en el que los vínculos y amistades internacionales son cada vez más importantes para quienes tenemos la fortuna de seguir viviendo en democracias".
En un discurso que tituló "Poesía en tiempos duros", Atwood explicó que en la historia, "cuando los regímenes políticos han cambiado violentamente, los poetas han estado entre los primeros en ser silenciados, porque podían decir lo prohibido, y decirlo de forma convincente, y eso resulta amenazante para los autócratas".
La escritora indicó que la actualidad es otra vez tiempo de crisis mundiales y cómo el mundo está "en medio del tumulto". Dijo que "el reloj del juicio final sigue avanzando y el futuro es, como mínimo, incierto".
Frente a estos peligros, Atwood inquirió sobre el valor de la poesía y señaló que "unas pocas palabras no pueden hacer mucho frente al poder material real, ni ante la mala voluntad y la malicia que algunos poderosos pueden ejercer".
"Los regímenes que actúan fuera del Estado de derecho —o incluso con un Estado de derecho basado en leyes injustas y parciales— no son un fenómeno nuevo", advirtió la escritora canadiense, que confió en que "en tiempos sombríos", la poesía representa lo que más se necesita: "la propia esperanza".
Poesía a nivel internacional
Por su parte, el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, recordó la figura de Joan Margarit y explicó cómo la escritora canadiense, con su mirada y su defensa de los derechos humanos, "indaga en la intimidad de la experiencia vital y en la identidad, celebrando el compromiso político, la alegría y el activismo del corazón".
El galardón, que celebra su tercera edición impulsado por el Instituto Cervantes, la editorial La Cama Sol y la familia del poeta Joan Margarit (1938-2021), esta "destinado a premiar anualmente a poetas de todo el mundo con una trayectoria consolidada y reconocida internacionalmente".
Joan Margarit es considerado un gran poeta por su obra en catalán y en español, y fue galardonado con los premios Reina Sofía de Poesía y el Cervantes de Literatura en 2019; además era arquitecto y profesor.
Pero el premio con su nombre rescata sobre todo su faceta de traductor que dio a conocer en español y catalán la obra de poetas como Thomas Hardy, Elizabeth Bishop, Rainer Maria Rilke y Sharon Olds.
El premio está dotado inicialmente con cinco mil euros (algo más de 100 mil pesos mexicanos) y lo han recibido la estadounidense Sharon Oyds en 2023 y el sirio Adonis en 2024. El premio para Atwood corresponde a 2025 y fue concedido en septiembre de ese año.
Antes de la ceremonia, celebrada en la antigua capilla de la Universidad Victoria de Toronto, el rey y la escritora de 86 años, cuya literatura defiende la dignidad de las mujeres y denuncia situaciones de injusticia social, pasearon del brazo por el jardín del centro.