Frente a simpatizantes michoacanos acarreados de distintos municipios para llenar el mitin-asamblea en el municipio de Aquila, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo preguntó en el inicio de su mensaje: “A ver, ¿de dónde vienen?”.
“¡De Apatzingán!”, se escuchó el grito de las personas que estaban en las primeras filas, derechohabientes beneficiarios de la pensión de adulto mayor y de personas con discapacidad.
“¿Y cuánto tiempo hicieron?”, volvió a preguntar. “¡Ocho horas!” Respondieron, “¡Ocho horas!”, repitió la presidenta sobre un trayecto que en auto se recorre en poco más de cuatro horas.
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O los acarreados del municipio de Lázaro Cárdenas, cuyo traslado por carretera es de un máximo de cinco horas y media tardaron cuatro más para acudir a la Asamblea Salud Casa por Casa en el Hospital Comunitario de Maruata.
Antes, en el templete, se contó la crisis por la desatención en materia de salud, que vivió Martín, un hombre de 73 años de edad, “con discapacidad”, habitante del municipio de Yurécuaro.
“Una enfermera detectó que tenía un sangrado en el tubo digestivo, estaba grave, tenía ya bastante tiempo, nos apoyó el equipo del IMSS, llegó la ambulancia por él, lo llevó a la clínica, le llevaron tres paquetes de sangre para que pudiera recuperarse”, dijo el orador.
Varios de los funcionarios comenzaron a verse con mirada de extrañeza mientras Alejandro Svarch Pérez, director general de IMSS Bienestar se movía sobre su propio eje, nervioso.
El presentador concluyó la historia de Martín resaltando que “luego lo atendió en definitiva el IMSS Bienestar y le pusieron otros tres paquetes de sangre y el señor ya está en casa sanándose, gracias al programa de salud casa por casa”.
La presidenta Sheinbaum comenzó a aplaudir seguida del resto de los funcionarios estatales, como el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y federales para terminar con la intervención del orador.
Al mitin-asamblea acudieron decenas y decenas de los denominados Facilitadores de la Salud, enfermeras, doctores asignados al programa Salud casa por casa ataviados con gorra y mochila guinda y uniforme médico en color blanco, semejante a un equipo béisbol ocuparon las primeras siete hileras al centro, y estuvieron rodeados con vallas metálicas.
Según los datos oficiales, los Facilitadores de la Salud lo integran más de 800 doctores y enfermeras, quienes han realizado unas 52 mil visitas médicas.
La presidenta Sheinbaum reconoció su labor diaria porque es un programa muy difícil y recordó que hace unos días, acompañó a una de sus compañeras a una casa.
“Estuvimos ahí como hora y media porque era una señora de 95 años, apenas se podía parar, fue complejo levantar el historial y al mismo tiempo ayudarle a levantarla para pesarla, todo lo que ustedes tienen que hacer”, enfatizó.
Preguntó si en la asamblea había “médicos o médicas” y al costado alguien levantó la mano, y rindió un homenaje “porque uno respira amor”.
Arengados por el hombre del megáfono, al final los asistentes comenzaron a gritar a coro “¡Presidenta! ¡Presidenta! Para regresar a los autobuses y regresar a sus municipios para viajar, cuatro, cinco y hasta ocho horas luego de haber acudido a un mitin-asamblea que duró 45 minutos.