Un grupo de internas, principalmente colombianas, mantiene el control del penal femenil de Santa Martha Acatitla mediante golpes, amenazas y extorsiones semanales de hasta 8 mil pesos, bajo las órdenes de la comandante Yessica Avilés, de acuerdo con testimonios testimonios recabados por Latinus.
Las reclusas recorren los dormitorios con llaves de las celdas, realizan allanamientos, queman pertenencias y agreden a quienes se niegan a pagar, mientras custodias y uniformados son señalados de permitir o participar en los abusos dentro del centro penitenciario.
Los testimonios también documentan golpizas a internas que se resistieron a traslados, falta de atención médica, agresiones incluso contra una reclusa con crisis de epilepsia y al menos cinco muertes desde la llegada de la comandante Avilés al penal en septiembre pasado.
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Detrás de la red de violencia, internas y custodias señalan una presunta estructura de protección que llega hasta mandos del sistema penitenciario de la Ciudad de México, mientras las denuncias ante la Comisión de Derechos Humanos no han tenido seguimiento.
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