EFE.- John Martinis, uno de los ganadores del premio Nobel de Física de este año, es una persona muy activa, así que su esposa decidió no despertarlo cuando, a eso de las tres de la madrugada en California, recibió una avalancha de mensajes en el teléfono celular felicitándola porque su marido había conseguido el galardón.
“Me conoce bien, y prefirió decírmelo unas horas después, cuando hubiera descansado”, dice riendo Martinis en entrevista este martes con la agencia EFE el día anterior a la entrega del Premio Nobel 2025.
Cuando habla, John Martinis gesticula mucho y trata de captar la máxima atención de quien le escucha y dice las cosas sin filtros: “Dejé Google porque no era feliz allí”, comenta.
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Además, espera que Qolab, la empresa que fundó al salir del gigante tecnológico, pueda ganarle la carrera para desarrollar la que considera la próxima revolución científica: la computación cuántica.
Perseguir ideas
Matinis, junto con su colega Michel Devoret y el mentor de ambos, John Clarke, obtuvo el Nobel de Física 2025 por demostrar en 1985 que dos propiedades de la mecánica cuántica podían observarse en un sistema lo suficientemente grande como para ser visto por el ojo humano.
Ese descubrimiento constituye la base de la mayor parte de las tecnologías de nuestra era, como los teléfonos móviles o los cables de fibra óptica.
Google fichó a Martinis en 2014 para su equipo de inteligencia artificial cuántica, pero él renunció a su puesto en 2020: “Era sumamente infeliz trabajando allí —comenta—. En esos entornos corporativos la mayoría de la gente ve la física de forma muy distinta a como lo hacemos quienes trabajamos en ciencia básica”.
Martinis señala que “en una empresa como Google siempre tienes que seguir una hoja de ruta para lograr unos objetivos. Pero en física te surgen miles de ideas, el valor está en la creatividad de esas ideas y no puedes estar tan atado a una hoja de ruta, así que decidí romper con ellos y montar una empresa (Qolab) donde tuviera libertad plena para inventar cosas”.
“Mi sueño es que Qolab construya o colabore de forma determinante a desarrollar una computadora cuántica útil”, asevera Martinis, profesor emérito de física en la Universidad de California, Santa Bárbara.
A la pregunta de cuándo vaticina que la computadora cuántica, contesta: "Yo diría que es muy posible que entre cinco y 10 años habrá una computadora cuántico de uso general. Esto implica que hemos de prepararnos seriamente para la revolución que (estas máquinas) van a suponer, porque va a cambiar la seguridad en internet y muchas otras cosas. Habrá un antes y un después".
El valor del libre intercambio de ideas
Los 40 años transcurridos desde el descubrimiento de Martinis, Devoret y Clarke han sido “una búsqueda constante por reproducir el espíritu de trabajo que logré con mis compañeros cuando hicimos aquel hallazgo", confiesa Martinis.
Inmediatamente añade riendo: “En el fondo fue una maldición, porque aquello fue una experiencia increíble, y hoy sé que cuesta mucho que ese tipo de ambiente se vuelva a dar”.
"¿Qué tenía de especial aquello?", pregunta EFE. “El libre intercambio de ideas —contesta Martinis—. Teníamos aproximaciones diferentes, las exponíamos y al final tratábamos de llegar a un acuerdo. Entre medias había también momentos en los que llegábamos a discutir y hasta a levantar la voz".
"La gente pasaba por los pasillos y nos miraba como pensando 'qué estará pasando'. Había mucha pasión porque queríamos hacer muy bien el experimento. Y lo conseguimos”.
Martinis considera que la computación cuántica dará origen a la revolución científica por llegar, pues esta tecnología promete hacer cálculos o diseñar materiales cientos de miles de veces más rápido que una computadora normal “para dar respuesta a los desafíos de la sociedad moderna, desde descubrir nuevos tratamientos médicos a fabricar materiales más ecológicos".