Hasta hace unos años, era usual ver investigaciones en las que se encontraban beneficios para el consumo moderado de alcohol; sin embargo, esta tendencia no sólo se ha detenido sino que se ha revertido, y ahora un nuevo estudio llega a la conclusión de que beber cualquier cantidad de alcohol puede aumentar el riesgo de padecer demencia.
Esta no es sólo una investigación más, el estudio publicado este martes en línea en la revista BMJ Evidence Based Medicine es el más grande que se ha hecho hasta la fecha combinado información observacional y genética de más de medio millón de personas de diferentes orígenes y en dos países.
Análisis de todas las dosis de consumo de alcohol
La hipótesis más difundida sugiere que podría existir una "dosis óptima" de alcohol para la salud cerebral, pero la mayoría de los estudios que indican eso "se han centrado en personas mayores o no han diferenciado entre exbebedores y abstemios de toda la vida", lo que impide inferir que el consumo moderado es la causa de la buena salud, señala el equipo de investigación en un comunicado.
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Para sortear esos problemas, el equipo, encabezado por Anya Topiwala de la Universidad de Oxford, uso dos grandes bancos de datos para todo el rango de dosis de consumo de alcohol: el Programa del Millón de Veteranos de Estados Unidos, que incluye a personas de ascendencia europea, africana y latinoamericana, y el Biobanco del Reino Unido, que incluye sobre todo a personas del primer grupo.
Los 559 mil 559 participantes, con edades comprendidas entre los 56 y los 72 años al inicio del estudio, fueron monitoreados desde el reclutamiento hasta su primer diagnóstico de demencia, fallecimiento o la fecha del último seguimiento (diciembre de 2019 para el MVP y enero de 2022 para el UKB), lo que ocurriera primero.
Del total de personas estudiadas, 14 mil 540 desarrollaron demencia de cualquier tipo durante el período de seguimiento: 10 mil 564 en el grupo estadounidense y 3 mil 976 en el británico.
Relación directa con la demencia
A partir del análisis de los datos, el equipo de Topiwala concluye que su estudio proporciona evidencia de que existe una relación directa "entre todos los tipos de consumo de alcohol y un mayor riesgo de (padecer) demencia"; es decir, a mayor consumo, mayor riesgo, tanto en personas con predisposición genética para el problema cerebral como en quienes no lo tenían.
También admiten que los datos podría sugerir un efecto protector del consumo moderado de alcohol; sin embargo, aclaran que "esto podría atribuirse en parte a la reducción del consumo de alcohol observada en la demencia temprana", quizá porque la gente deja de beber cuando nota los primeros síntomas.
Pero son tajantes en señalar que "(l)os análisis genéticos no respaldaron ningún efecto protector, lo que sugiere que cualquier nivel de consumo de alcohol puede contribuir al riesgo de demencia".
Añaden que las estrategias de salud pública para reducir "la prevalencia del trastorno por consumo de alcohol podrían reducir la incidencia de la demencia hasta en un 16 por ciento".