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Leer o ver "Cumbres borrascosas" son formas de perder la inocencia en nuestra concepción del amor
Sábado 14 de Febrero de 2026
14 DE FEBRERO

Leer o ver "Cumbres borrascosas" son formas de perder la inocencia en nuestra concepción del amor

Tanto el libro de Emily Brontë, cuyas ventas se han multiplicado por entre dos y seis veces, como la película de Emerald Fennell, que espera recaudar un 70 millones de dólares este fin de semana, abordan temas oscuros

Jacob Elordi y Margot Robbie en la nueva versión cinematográfica de 'Cumbres Borrascosas'. Créditos: EFE
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Tras un viaje de tres días, el señor Earnshaw llegó a su mansión, llamada Cumbres borrascosas, a las 11 de la noche, cuando sus hijos ya se habían acostado.

"Por poco reviento", dijo y abriendo su gabán, agregó: "Mira lo que traigo aquí mujer, no he llevado en mi en mi vida peso más grande: acógelo como un don que nos envía Dios; aunque, por lo negro que es, parece más bien un enviado del diablo". 

Earnshaw se estaba refiriendo a "un sucio y andrajoso niño" al que eventualmente llamarían, tanto por nombre como por apellido, Heathcliff

"Aunque era lo bastante crecido para andar y hablar —comenta el ama de llaves de la mansión, quien es la encargada de la llevar el relato en la novela escrita por Emily Brontë hace casi 180 años—, ya que parecía mayor que Catherine, cuando le pusimos en pie en medio de todos permaneció inmóvil mirándonos con turbación y hablando en una jerga ininteligible”. 

La señora Earnshaw “quería echarle de la casa. Luego preguntó al amo que cómo se le había ocurrido traer a aquel gitanito cuando ellos ya tenían hijos propios que cuidar”.

Como se puede ver con sólo estas líneas, la historia de Catherine Earnshaw y Heathcliff, que Brontë publicó en noviembre de 1847, 13 meses antes de morir con apenas 30 años, no es sólo una historia de amor.

De hecho, muchas de las críticas que se han hecho a la película coinciden en que es desafortunada su promoción como "la mejor historia de amor de todos los tiempos", no porque sea una mala historia —todo lo contrario—, sino porque coinciden en que tanto la novela, cuyas ventas se han multiplicado entre dos y seis veces dependiendo de la edición, como la cinta, son más que eso.

La de "Cumbres borrascosas" es una historia que empieza con la amistad de Cathy y Heatcliff cuando son niños y que tiene fuertes dosis de temas como el clasismo, el racismo, los traumas infantiles y, eventualmente, la venganza y lo que actualmente se conocen como codependencia, familias disfuncionales y relaciones tóxicas.

Temas que aún hoy escandalizan

Que Emily Brontë haya publicado con su nombre "Cumbres borrascosas" resulta sorprendente si sabemos que el poemario que escribió junto con sus hermanas Charlotte y Anne, se publicó en 1848 firmado con los seudónimos masculinos Currer, Ellis y Acton Bell, con el fin de eludir los prejuicios del siglo XIX contra las escritoras.

En fuerte contraste con el valor de las hermanas Brontë —tanto Charlotte como Anne publicaron "Jane Eyre y "La inquilina de Wildfell Hall", respectivamente, con sus nombres verdaderos— cabe destacar que las adaptaciones cinematográficas, desde la primera en 1939 con Lawrence Olivier— nunca han puesto a un actor de piel oscura a interpretar a Heathcliff.

Si bien con la presencia del australiano Jacob Elordi la nueva película de Emerald Fennell de la novela no es una excepción en ese sentido, atina en que Elordi ha ganado fama haciendo papeles de desalmado (el más reciente es la criatura de Frankenstein en la cinta de Guillermo del Toro), y le permite hacer un buen Heathcliff.

Curiosamente, el actor británico Shazad Latif, quien interpreta a Edgar Linton, el personaje con el que se casa Catherine provocando la furia de Heathcliff, es de piel oscura, lo que quizá constituye un mensaje de Fennell. 

De izquierda a derecha: Jacob Elordi, Emerald Fennel, Margot Robbie y Shazad Latif en el estreno de "Cumbres Borrascosas" en el cine parisino Gran Rex. Crédito: EFE

Por otra parte, la película de Fennell es una adaptación muy libre de la novela de Emily Brontë, ya que como ha dicho la propia directora, es más bien "la intensa y desquiciada historia gótica que ella recuerda haber leído a los 14 años", señala Naomi Joseph, editora de arte y cultura del sitio The Conversation.

"Como tal, está llena de pasajes imaginarios y un romance y una violencia exacerbados", comenta Joseph, y añade que la cinta refleja un romance "cruel y abusivo. Heathcliff no es un príncipe melancólico, sino un tirano violento. Cathy es consentida y manipuladora".

Para María Valero Redondo, profesora del Departamento de Filologías Inglesas y Alemana de la Universidad de Córdoba, “Fennell parece optar por una fidelidad de intensidad más que de literalidad. La película potencia el deseo y la violencia como experiencia sensorial", le explicó a la agencia EFE.

Aún así, considera que la lealtad al texto original sigue siendo una posibilidad: “Integrar una dimensión erótica puede ser una oportunidad si sirve para traducir al cine esa energía obsesiva, posesiva y a ratos violenta, sin convertirla en el típico romance”.

Quizá todo esto sólo indica que desde hace unos 180 años hemos ido comprendiendo que eso que llamamos amor es más complicado de lo que parece.