EFE.- Un estudio sobre el desgaste y las lesiones que tienen esqueletos humanos del periodo neolítico europeo encontró que estas poblaciones, si bien presentaban roles "diferenciados por género", estos tenían cierta flexibilidad, lo cual desmiente la división "caricaturesca" de tareas generalmente atribuida a este periodo.
La investigación, llevada a cabo en los yacimientos húngaros de Ferenci-hát (5300–5000 a.C.) y Csoszhalom (4800–4600 a.C.), analizó los esqueletos de 125 individuos pertenecientes a la "cultura de la cerámica de bandas", que pobló los valles del Danubio, el Elba y el Rin durante el neolítico.
De acuerdo con los resultados y las conclusiones del estudio, publicado este lunes en el American Journal of Biological Anthropology, "la sociedad de Csöszhalom se estructuraba en torno a roles de género, pero permitía la variación individual".
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La diferenciación por sexos entre las tumbas de sujetos masculinos y femeninos se notaba en su disposición, los objetos con los que les enterraban y el desgaste de sus huesos.
En declaraciones a EFE, el director del estudio y encargado de tratar los esqueletos, Sebastien Villotte, del del Centro Nacional de la Investigación Científica francesa, explicó que "las mujeres eran inhumadas a la izquierda y los hombres a la derecha" con materiales distintos: cinturones de espalda para ellas y herramientas de piedra pulida para ellos.
Las características general de los entierros "nos dijeron que había un valor social en la muerte, que había un estatus; una imagen de quién era cada uno y, con ello, era verosímil implicar roles de género", pero para conocer cuál era la división del trabajo y de roles sociales, "el estudio de los esqueletos fue importante", detalló Villotte.
Lo que dicen los huesos
Por un lado, la presencia de lesiones en los codos de los sujetos masculinos, que se han detectado durante "todo el Neolítico", "probablemente indiquen una división sexual de las tareas"; por otro, detectaron lesiones vertebrales que indican "actividades físicas frecuentes" tanto en hombres como en mujeres.
Además, entre las tumbas analizadas, se encontró la de una mujer enterrada con materiales habitualmente hallados en tumbas masculinas, algo que no es insólito, pero sí de menor incidencia entre las sepulturas de la época.
Por ello, Villotte consideró que, sin compararse con la liberalización actual, debía de haber un reparto de las tareas que probablemente fuera "más libre que las visiones caricaturescas que podemos tener" de entonces con "el hombre cazador y la mujer en la cocina".
"Realmente había roles, roles complementarios y especializaciones, pero también gente que quizá hacía otras cosas porque se consideraba que debían hacerlas, así que había una forma de libertad (...) en comparación con la imagen que tenemos desde la distancia", agregó.
El estudio advierte de que "el limitado número de individuos" analizados y "la incertidumbre inherente" a este tipo de interpretaciones "requieren cautela, este estudio mejora nuestra comprensión de la organización social prehistórica al revelar patrones recurrentes de comportamiento relacionados con el sexo y la flexibilidad local en la expresión de los roles de género".