ESTILO DE VIDA

Los abrigos de piel regresan desde el clóset de la abuela o de nueva factura
Martes 3 de Febrero de 2026
MODA Y CULTURA

Los abrigos de piel regresan desde el clóset de la abuela o de nueva factura

Las generaciones jóvenes están volviendo a usar prendas hechas con visón, marta, zorro o chinchilla, tanto "vintage" como recientemente hechas, por su larga duración y posibilidades de reuso que suponen una alternativa a las modas de usar y tirar

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EFE.- Después de décadas de estigmatización, los abrigos de piel de visón, marta, zorro y chinchilla regresan a las preferencias de las generaciones más jóvenes para combatir el frío; aunque, eso sí, les añaden una vuelta de tuerca en pro del medio ambiente.

Actualmente, los amantes de la moda, celebridades y nuevas generaciones valoran las prendas de piel, tanto nuevas como vintage, por ser piezas de larga duración y reutilizables, que suponen una alternativa a la cultura de usar y tirar.

"La piel natural es un material biodegradable con una durabilidad excepcional, entre 50 y 60 años, incluso más", explica a EFE la peletera Piedad de Diego, y añade que "además se puede transformar, reutilizar y pasar de generación en generación".

De Diego comenta que las pieles más buscadas son la marta cibelina y la chinchilla, las cuales proceden en 95% de granjas controladas de Finlandia y se adquieren a través de subastas con certificado de garantía de que esos animales han sido criados en cautividad.

"Prefiero ir desnuda" que con abrigo de piel

En 1994 la organización de derechos de los animales PETA comenzó su activismo contra estas prendas con la campaña "Prefiero ir desnuda que con pieles"; ante eso, firmas de lujo decidieron vetar el uso de piel para preservar su reputación.

Sin embargo, para compensar, muchas empresas del sector textil reemplazaron la piel por alternativas sintéticas derivadas del petróleo "que en ocasiones deterioran el medioambiente, precisamente el hábitat de animales", explica De Diego.

Los jóvenes, "saben lo que quieren y son conscientes de que lucir una prenda de piel natural es mucho más ecológico que una sintética; ese pelo artificial es supercontaminante, deja una huella en el medioambiente importante", añade Oscar de Diego, hijo de Piedad, que lleva veinticinco años trabajando en el sector.

Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, en noviembre de 2020 tras una visita a una granja de visones donde se sacrificó a los animales por la posibilidad de contagiaran la Covid-19. Crédito: EFE 

De acuerdo con Piedad de Diego, la piel vintage se luce sin culpa porque "es bandera de compromiso con el medio ambiente, una tendencia que ha llevado a muchos a transformar piezas heredadas de madres y abuelas en nuevas prendas con otra vida por delante", añade. 

Es más, esa seguridad y carácter de los jóvenes a la hora de lucir piel ha impulsado que sus madres recuperen los visones, astracanes y zorros "que arrinconaron por impopularidad social y descrédito", cuenta la peletera.

Transformar una pieza requiere oficio, es un trabajo artesanal, que pasa de generación en generación y no hay mucha gente formada para trabajar la piel. Por la presión de los defensores de los derechos de los animales "muchos talleres tuvieron que cerrar y con ello desapareció el saber del oficio", lamenta Piedad de Diego.

Visón americano en su hábitat natural. Crédito: Shutterstock